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  • Laura y Pilar, para AINAM Yoga

BENEFICIOS DE LA PRÁCTICA DE YOGA

Actualizado: 4 nov

¿Por qué y para qué practicar?






El yoga es una práctica milenaria que te invita a conocer la persona que eres a la luz de tu tu esquema corporal integral - cuerpo, mente, emociones -.



Evidentemente esta es una definición bastante simple para resumir tal sabiduría tradicional. Sin embargo, es por la gran historia que hay detrás y el enorme conocimiento acumulado por millones de personas a lo largo del tiempo, que para sumergirnos en el tema se requiere de una práctica que nos lleve paso a paso.


Una práctica constante, dedicada y a medida de cada uno, donde el resultado final no sea otro que el autoconocimiento, la serenidad mental y un atisbo de plenitud.

Una práctica constante, dedicada y a medida de cada uno, donde el resultado final no sea otro que el autoconocimiento, la serenidad mental y un atisbo de plenitud.

Veamos qué queremos decir con esto.


El autoconocimiento no es más que la capacidad de reconocer la forma en que re-accionamos y nos comportamos ante la vida. Mucho de este comportamiento se deriva en realidad de patrones aprendidos durante nuestra infancia o a lo largo de la vida y ni siquiera somos conscientes de ellos, es decir, no los vemos.



Por otro lado, nuestra serenidad mental está bastante amenazada en un mundo donde la hiperconectividad y la recompensa instantánea tienen un lugar tan importante. El hecho de que muchos de nosotros vivamos adictos a una respuesta en nuestro celular y que tengamos manifestaciones de estrés y ansiedad cuando no somos vistos, tiene un gran impacto en nuestro bienestar.



De hecho, es casi imposible sentirnos satisfechos con la vida que tenemos, pues es tarea ardua la de estar en el presente, y evitar mirar a futuro por lo que deseamos o al pasado por lo que ya no fue.


el yoga está diseñado para que la transformación se dé de forma paralela entre cuerpo y mente a medida que vas deconstruyendo esas creencias.

Así las cosas, cuando entramos a una clase de yoga y se nos pide mover nuestro cuerpo de formas que nunca se nos ocurrió posibles, lo primero que sucede en nuestra mente y en nuestro sistema nervioso es que nos sentimos inseguros. ¿Cuántos de ustedes no han pensado que no pueden practicar yoga porque "no somos flexibles", o porque "tenemos unos kilos de más"?





En realidad, eso no es impedimento, porque el yoga está diseñado para que la transformación se dé de forma paralela entre cuerpo y mente a medida que vas deconstruyendo esas creencias.


Por ejemplo, si en tu primera clase de yoga se te pide tocarte la punta de los pies, y ese día te sientes inseguro, incómodo o avergonzado por no lograrlo, siempre se te va a ofrecer una postura alternativa o una adaptación a tu cuerpo (contando con que tengas un instructor capacitado para ello); sin embargo, a medida que vas perdiendo ese temor y que ves que tu cuerpo está cómodo allí, es muy probable que empieces a experimentar cambios y que antes de lo que te imaginas puedas realizar la postura que antes parecía imposible.


Esta es una de las formas como el yoga impacta tu bienestar corporal y recompensa la práctica continua. Pero al mismo tiempo tu mente se ha reprogramado y pasaste de una idea limitante, del "no puedo" al "puedo". Esto abre perspectivas y, en el mejor de los casos, tendrá impacto también en tu vida diaria. Esos atisbos de plenitud de los que hablamos inicialmente empiezan por allí, cuando vas reconociendo que aún hay aspectos de tu ser que desconoces y que puedes llevar más allá.


Por último, y esto lo ampliaremos en otro artículo, la serenidad mental que empezamos a desarrollar nace, entre otras, de la paciencia que se construye al darle al cuerpo el tiempo necesario para transformarse a su ritmo. No podemos pedirle a nuestro cuerpo que deshaga todo un camino que lleva la vida entera recorriendo, pero si podemos reconocerlo y empezarlo a abrazar con compasión.


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