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  • Laura y Pilar, para AINAM Yoga

CICLOS Y HÁBITOS COMO PARTE DE MI SALUD INTEGRAL

Actualizado: 22 nov


En este artículo te queremos hablar de los hábitos diarios, los ciclos que tu cuerpo experimenta y cómo puedes llevar la práctica del yoga -en su acepción más amplia- a otros aspectos de la vida.

En la práctica de yoga, es muy común que uno de los primeros hábitos que incorporamos sea el de la práctica de asanas, es decir, de posturas. Como ya hemos comentado en otros artículos, el yoga tiene muchos otros componentes que aportan un crecimiento personal a nivel físico, mental, de autoconocimiento… que llevan a un bienestar integral.


Comprende tus ciclos





Para empezar podríamos decir que tu cuerpo experimenta constantemente ciclos que están ligados a la naturaleza: el ciclo del sueño; el ciclo circadiano (tiempos de sol en el día); ciclos de alimentación-eliminación; ciclos menstruales; ciclos de vida… Al practicar yoga con frecuencia -entre 3 a 6 veces por semana-, estos ciclos se hacen más evidentes, pues vas generando referencias entre un día y otro sobre cómo reacciona tu cuerpo a tus hábitos diarios.


Por ejemplo, no es lo mismo practicar tus asanas en la mañana, en ayunas y luego de una noche de sueño reparador, que realizar tu práctica luego de comer o cuando has dormido poco, o estás movilizad@ internamente por alguna emoción fuerte.

Tu cuerpo reacciona igualmente al ciclo menstrual (en el caso de las mujeres), pidiéndo reposo, mayor observación y alimentos específicos que compensen la pérdida de electrolitos o minerales como el magnesio o el hierro.

Aunque el ciclo menstrual como tal no sea el tema central de este artículo, cabe mencionar que durante los primeros 3 días de sangrado, se recomienda disminuir los esfuerzos físicos del cuerpo, para que precisamente esta “depuración” natural y biológica que experimentamos se pueda dar.


Para acompañar este proceso, se pueden practicar asanas suaves de yin yoga o de hatha yoga; hacer uso de recursos como los ejercicios de pranayama o meditación; hidratarse muy bien y evitar alimentos inflamatorios como los azúcares procesados, las harinas blancas y los productos fritos.

También se recomienda evitar las posturas invertidas puesto que nuestro cuerpo está buscando evacuar y en las posturas invertidas estamos llevando todos los fluidos del cuerpo en dirección de la cabeza y el corazón.


De hecho, en métodos muy rigurosos como el ashtanga yoga practicado de forma “tradicional”, una vez se ha llegado a desarrollar una práctica de 6 días por semana, se sugiere parar completamente la práctica de asanas durante estos primeros días, así como el día de la luna llena y la luna nueva; esto último indistintamente de si somos hombres o mujeres. El objetivo es reconectar tu cuerpo con los ciclos naturales nombrados arriba a través de hábitos simples.



Hábitos de bienestar





La generación de este tipo de rutinas de autocuidado -incluidas las horas de sueño y la observación de una alimentación acorde a tus necesidades-, te ayudan a “calmar” los síntomas ligados al uso excesivo de estimulantes como las pantallas o la luz artificial, que a la larga, van generando reacciones de estrés y problemáticas de salud como la dificultad para dormir, entre otras. Hablaremos más en detalle sobre el sistema nervioso en otra publicación.

Pero queremos concluir, dejando claro que es a través de estas acciones concretas que la práctica del yoga sale del mat. Al tomar decisiones y con una actitud de observar tu propio ser, puedes llevar un registro más propio de lo que realmente te hace bien.


Al final, el objetivo de todo esto no es otro que llevarte a vivir una vida de bienestar, donde tus acciones estén alineadas con lo que realmente te beneficia, de acuerdo a las necesidades propias de tu estilo de vida.


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